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Niveles de las relaciones paternales

 

Puedo identificar cuatro niveles en las relaciones de paternidad espiritual. Los padres desarrollan su labor paternal en su nivel, sin embargo, la meta es desarrollar el don que Dios ha puesto en nosotros y disfrutar el ser hijo y el ser padre.

¿Qué quiero decir? Todos llegaremos a desarrollar los dos roles. Desarrollaremos el rol de hijos en la medida que reconocemos al que Dios nos ha dado por padre. Desarrollaremos el rol de padre con las personas que estaremos engendrando como padres.

La relación paternal se desarrolla desde un ministerio apostólico, hasta un ministerio pastoral o incluso de liderazgo en la Iglesia local.

1. Por el cargo o título, este es el nivel primario o básico

Este nivel de paternidad se desarrolla cuando llegamos a tener un cargo o título dentro del cuerpo de Cristo. Frecuentemente se da en ministros que cambian de “cobertura”, congregaciones que cambian de pastor, o grupos celulares que cambian de líder.

En organizaciones y denominaciones tradicionales se practica este nivel de paternidad. ¡Es una paternidad impuesta! Me someto al “padre” que me impusieron, normalmente no es el siervo de Dios por el cual fue engendrado en el cuerpo de Cristo, sino al que fue impuesto por ser “la autoridad”.

En este nivel se comenten muchos y graves problemas, el hijo no recibirá una verdadera dosis del ADN paterno, sino que será cuidado con las limitantes del padre que posiblemente no entiende la responsabilidad tan fuerte que tiene con el hijo. De hecho, le hijo no puede recibir los cuidados necesarios porque el líder mismo no entiende la labor de un padre porque simplemente no lo es.

Hay desventajas en este nivel de paternidad que difícilmente se pueden subsanar.

  1. En primer lugar, el “líder padre” tiene una responsabilidad pero no tiene una verdadera carga de “padre”. Cuando vienen situaciones serias, donde se necesita invertir tiempo, esfuerzo, dedicación, difícilmente el líder llegará a hacer lo que un verdadero padre haría. No podrá hacer la inversión necesaria por el hijo porque no tiene la carga impuesta de Dios para ser padre. Puede hacer una buena labor de liderazgo pero no de padre.
  2. En segundo lugar, el sometimiento del hijo al padre se hace basado en leyes y reglas, la relación es llevada a cabo a través del miedo no al respeto y honra. No hay una permanencia de cuidados debido a la falta del conocimiento y unción de paternidad. En este sentido, el hijo no da honra al padre, existe un reconocimiento basado en la imagen del líder, pero no en el honor que el padre merece. Esto produce un distanciamiento entre ambos. Normalmente la relación es inmadura y es frágil, se deshace fácilmente.
  3. En tercer lugar, no hay una imagen paterna, sino institucional, donde se ve más la imagen del nombre de la organización o de la iglesia, más que la de una persona que pretende desarrollar la paternidad. Cuando hay necesidad de consejería, no se tiene la confianza para acercarse al padre. No hay una apertura de corazón para desarrollar una intimidad.

También existen ventajas en esta relación paternal. De alguna manera esta relación substituye algunas necesidades el hijo. Aunque no es lo ideal, es un buen principio para aprender sujeción, sometimiento, amor a los proyectos de Dios.

2. Por la experiencia lograda en el desarrollo del llamado

Este nivel está basado en la experiencia que se va logrando en la trayectoria de la vida y en el llamado de Dios. Este nivel es mejor que el primero, pero aun así tiene limitantes. Como hijos de Dios, somos formados a la imagen visible del Dios invisible, es decir, debemos ser ejemplos de la vida de Cristo en nosotros.

Cuando esto es así, habrá personas que son dignas de ser imitadas y por la experiencia que han logrado, nos podemos acercar a ellas para pedir y aceptar un buen consejo. Puedo decir que las personas que han alcanzado un nivel de experiencia pueden desarrollar una adecuada paternidad porque han pasado por diversas situaciones que, aunado a su disposición de ayudar a otros, serán candidatos dignos para ocupar el titulo de padre. Aunque es una buena opción, estas personas tienen desventajas en desarrollar la verdadera paternidad.

  1. En primer lugar, la experiencia no asegura el corazón de padre. Puede tener muchos estudios, títulos, inclusive logros, pero esto no me asegura que tiene una verdadera carga para cuidar hijos. Después de tantas experiencias en el caminar con Cristo, es posible que se tenga la experiencia para gobernar, dirigir o cuidar a otras personas, de hecho, los consejos suelen ser muy buenos, pero la verdadera carga del cuidado de un padre a un hijo no esta presente.
  2. Desarrollar la paternidad sin tener el llamado, es hacer un esfuerzo infructuoso porque no tendrá la carga para cuidar a sus hijos. Hay momentos que el padre dará todo, absolutamente todo, y esto solo lo logran los verdaderos padres. El apóstol Pablo declaró:

2Corintios 12.14-15

14. He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.

15. Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

¿Hasta dónde está dispuesto de llegar el padre? ¡Su vida misma! ¿Qué está dispuesto a dar? ¡Todo!

La experiencia puede sembrar buenos principios, consejos, modelos de trabajo, pero no puede sembrar su vida. El corazón se siembra cuando existe el llamado para ser padre. Cuando el siervo(a) de Dios ha sido llamado para desarrollar la paternidad le será fácil estar horas con su hijo(a). El hombre de experiencia te da una cita, el padre te dice, mi horario para el hijo está abierto. ¿Por qué? Porque las personas que han llegado a este nivel pueden sembrar su tiempo, esfuerzo, pero el padre sembrará su vida misma.

3.-En tercer lugar, no existe un mecanismo de adopción, porque no existe una relación paternal, sino de trabajo, de proyectos. En la relación paternal primero está la relación, luego el trabajo. En este nivel se pregunta cómo va el proyecto, el verdadero padre pregunta cómo está tu vida, casa, hijos. El hombre de experiencia piensa en números, alcance, logros, metas; Aunque el padre tiene la misma proyección de alcanzar mentas, su visión esta mas en el cuidado de la persona y la familia.

3. Por los logros, los buenos resultados en el llamado

Este nivel es mejor que el anterior porque podemos ver los frutos del llamado, la madurez y carácter que se ha conquistado. Los buenos resultados llegaron porque la experiencia y las habilidades están presentes. Esto hacer al líder (padre) un buen prospecto para hacer el trabajo de paternidad. El apóstol Pablo dice con respecto a esto:

2Corintios 12.11-3

11. Me he hecho un necio al gloriarme; vosotros me obligasteis a ello, pues yo debía ser alabado por vosotros; porque en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy.
12. Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.
13. Porque ¿en qué habéis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? ¡Perdonadme este agravio!

Observe cómo el apóstol define sus logros diciendo: en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy. Pablo está diciendo que el trabajo que ha desarrollado es loable. Esto le daba al apóstol las habilidades suficientes para desarrollar buenas relaciones paternales.

1Corintios 15.9-10

9. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.
10. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.


¡Pablo aclara como había trabajado más que el resto de los apóstoles! En este nivel se maneja la experiencia en el llamado como paternidad aunque no se tiene el verdadero corazón de padre. Pareciera que este es el mejor nivel, pero de cualquier forma se tienen también deficiencias para desarrollar la verdadera paternidad.

  1. En primer lugar, los resultados no son una señal del llamado original y verdadero a ser padre. Puedo tener buenos resultados y logros en el llamado, pero eso no asegura que puedo ser buen padre. En la paternidad verdadera hay una impartición de gracia de Dios sobre los hijos. Es algo que se siente en la relación. Los hombres y mujeres que han logrado grandes resultados en el llamado pueden dejar una buena dosis de “cómo” hacer las cosas, pero es difícil que dejen una huella en el corazón en una verdadera relación paternal.
  2. En segundo lugar, es frecuente ver que estas personas pongan énfasis en los logros más que en las personas. El padre pone más énfasis en la persona que en los logros. Por lo general la relación afectiva es pasajera, es del momento más que de algo perdurable. Como personas necesitamos más amor que conocer un buen modelo que nos deje grandes resultados.

Las exigencias en la relación no esta basada en el afecto de una manera genuina, sino en los momentos de trabajo. Las reuniones son para proyectar metas, logros, medir triunfos, esto no ayuda mucho en las buenas relaciones, las deja a un lado sin ponerle mucha atención.

4.- La virtud de ser padre

En este nivel no hay título, no entra la experiencia ni los logros obtenidos, sino la virtud que es impartida directamente por Dios para ser padre. ¿Cómo pudo escribir el apóstol Juan estas palabras tan dulces? ¡Hijitos míos! En su primer epístola, el apóstol Juan declara nueve veces la palabra “hijito”. No lo hacía para hacer sentir bien a sus discípulos, sino porque realmente sentía que él era el padre y ellos eran sus hijos.

¡En este nivel es donde están los que han sido llamados a ser verdaderos padres!

Los que han sido llamados a ser padres, no se esfuerzan para desarrollar la virtud de padre. Simplemente dejan fluir su corazón de papá y la relación se da de inmediato. El hijo se siente amado, protegido, contento de la relación, porque es genuina, de acuerdo a los principios de Dios.

¡Aquí no hay reglas, todo se entiende de corazón a corazón! E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto (Lucas 1.17).

Mi oración es que podamos tener el privilegio de ser verdaderos hijos para que podamos tener la oportunidad para ser verdaderos padres.

El ministerio profético es muy delicado y se hace más difícil cuando no existe un verdadero padre con el que podamos tener una verdadera relación de paternidad. No es sano buscar al papá, de hecho es un error que comúnmente veo en el cuerpo de Cristo. Si anhelamos tener un papá verdaderamente Dios lo enviará a nuestras vidas. No adelantemos los hechos, todo se dará en la medida que somos pacientes para esperar en Dios. Cuando el papá llegue, no desechemos la bendición, la relación hay que cuidarla, y esta es responsabilidad mutua entre el papá y el hijo.

El padre recibe al hijo con gozo, el hijo se regocija al conocer el corazón tierno del padre y se establecer un “click” del cielo para confirmar la paternidad. En esta relación no hay edades, condiciones, niveles, simplemente es Dios uniendo corazones de una manera genuina para la eternidad.

Con amor JGFC

 

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